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La atención psicológica preoperatoria es un componente esencial en el proceso de preparación para una cirugía. Este enfoque integral tiene como objetivo abordar los aspectos físicos de la intervención, y también los psicológicos y emocionales que pueden afectar el resultado del procedimiento y la recuperación del paciente. La incertidumbre y el miedo que a menudo acompañan a los procedimientos quirúrgicos pueden provocar ansiedad considerable en los pacientes. La atención psicológica puede ayudar a identificar los miedos, a proporcionar técnicas de afrontamiento y estrategias de relajación que contribuyen a una mejor experiencia preoperatoria. La reducción del estrés también puede influir en la respuesta del cuerpo a la cirugía y en la recuperación. La cirugía puede ser una experiencia abrumadora, y es común que los pacientes experimenten una variedad de emociones, desde miedo hasta tristeza (Anderson, et al ., 2003).
A través de la atención psicológica, los pacientes pueden explorar y procesar sus emociones, preparándose mentalmente para la cirugía. Esta preparación emocional puede facilitar una actitud más positiva y resiliente hacia el procedimiento. Los pacientes que reciben apoyo psicológico antes de la cirugía tienden a estar más informados y comprometidos con sus planes de tratamiento. Comprender el procedimiento y las expectativas de la recuperación puede aumentar la adherencia a las recomendaciones médicas, lo que a su vez puede mejorar los resultados posts quirúrgicos. La atención psicológica preoperatoria puede ayudar a los pacientes a establecer expectativas realistas sobre los resultados de la cirugía. Un profesional de la salud mental puede guiar al paciente para que comprenda los posibles riesgos, beneficios y limitaciones de la cirugía, lo que puede reducir la frustración y el descontento postoperatorio.
La cirugía a menudo afecta al paciente y también a sus familiares y amigos. La atención psicológica puede incluir la participación de la familia en el proceso, proporcionando signifi cativamente el uso de analgésicos y tranquilizantes en el postoperatorio, lo cual repercute positivamente en la recuperación integral del paciente. Palabras clave. Atención psicológica preoperatoria, psicología, preoperatorio, ansiedad, estrés, preparación emocional, adherencia al tratamiento, manejo de expectativas, soporte familiar y social, problemas psicológicos postoperatorios. Key words. Preoperative psychological care, psychology, preoperative period, anxiety, stress, emotiona l preparation, treatment adherence, management of expectations, family and social support, postoperative psychological problems. apoyo emocional y preparándolos para brindar la asistencia necesaria durante la recuperación. Un enfoque familiar puede contribuir a mejorar el bienestar global del paciente.
El manejo adecuado de los aspectos psicológicos antes de la cirugía puede minimizar el riesgo de desarrollar problemas psicológicos posteriores, como trastornos de ansiedad o depresión (Bucourt, et al ., 2017). La intervención temprana puede promover una recuperación más efectiva y una mejor calidad de vida a largo plazo. Reducción de la ansiedad y estrés La ansiedad y el estrés son respuestas emocionales comunes que los pacientes experimentan antes de someterse a una cirugía (Gordillo León, et al ., 2011). Estas emociones pueden elevarse debido a varios factores, incluyendo el miedo a lo desconocido, las preocupaciones sobre el procedimiento y sus repercusiones, así como posibles complicaciones. La atención psicológica preoperatoria ofrece varias estrategias para mitigar estas respuestas, lo que resulta en un enfoque integral que beneficia tanto la salud emocional como física del paciente (Cohen, et al ., 2011).
• Terapia cognitivo-conductual (TCC). La TCC es una herramienta eficaz para ayudar a los pacientes a identificar y desafiar pensamientos negativos o irracionales que alimentan su ansiedad. A través de sesiones de TCC, los pacientes pueden aprender a reestructurar su forma de pensar, enfocándose en perspectivas más realistas y positivas sobre la cirugía, lo que puede disminuir la ansiedad. • Técnicas de relajación. Las técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación y la visualización guiada, se pueden enseñar a los pacientes para ayudarles a calmar su mente y cuerpo. Estas prácticas pueden ser particularmente útiles en los días previos a la cir ugía, permitiendo a los pacientes acceder a un estado de calma y reducir la tensión física. • Educación sobre el procedimiento. Proporcionar información clara y detallada sobre el procedimiento quirúrgico y lo que se puede esperar antes, durante y después de la cirugía puede disminuir el miedo a lo desconocido. Al comprender mejor el proceso, los pacientes pueden sentir que tienen más control sobre la situación, lo que puede aliviar la ansiedad.
• Establecimiento de una relación de confianza. Una conexión sólida entre el paciente y el profesional de salud mental puede ser un factor clave en la reducción del estrés. Un ambiente de apoyo y confianza permite a los pacientes expresar sus preocupaciones libremente, lo que les ayuda a reducir la carga emocional que conlleva la ansiedad preoperatoria. • Práctica de mindfulness. La atención plena o mindfulness es una técnica que anima a los pacientes a centrarse en el momento presente, aceptando sus pensamientos y emociones sin juicio. Esto puede ayudar a los pacientes a desactivar las rumiaciones ansiosas y encontrar un sentido de paz y aceptación antes de la cirugía. • Ejercicio físico. La actividad física regular puede ser una excelente forma de gestionar la ansiedad. El ejercicio libera endorfinas, neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés. Cuando sea seguro y apropiado, los profesionales de salud mental pueden recomendar a los pacientes que incorporen actividad física a su rutina diaria antes de la cirugía.
En cuanto al impacto en el proceso quirúrgico, la atención psicológica que se centra en la reducción de la ansiedad y el estrés mejora la experiencia del paci ente y también puede tener un impacto positivo en los resu ltados quirúrgicos. Los estudios han demostrado que los pacientes que experimentan niveles más bajos de ansiedad preo peratoria tienden a tener menos complicaciones, tiemp os de recuperación más rápidos y una mayor satisfacción c on el resultado final de la cirugía. Es importante que los equipos médicos reconozcan la conexión entre el bienestar emocional y los resultados físicos, y trabajen de manera interdisciplinaria para garantizar que las necesidades psicológicas de los pacientes sean atendidas de manera integral. PREPARACIÓN EMOCIONAL Aunque la cirugía implica un enfoque físico, también es fundamental abordar el estado emocional del paciente. La preparación emocional implica ayudar a los pacientes a afrontar y procesar sus sentimientos y preocupaciones relacionadas con el procedimiento quirúrgico (Johansson, et al ., 2005).
Este enfoque es esencial para minimizar el impacto emocional negativo y facilitar una mejor recuperación. Algunas de las estrategias de preparación emocional: • Exploración de sentimientos. Los profesionales de la salud mental pueden trabajar con los pacientes para explorar sus sentimientos acerca de la cirugía. Esto incluye identificar miedos, expectativas y cualquier preocupación específica que puedan tener. Al validar estas emociones, los pacientes pueden sentirse comprendidos y menos solos en su experiencia. • Técnicas de afrontamiento. Se pueden enseñar a los pacientes diversas técnicas de afrontamiento que les ayuden a gestionar la tensión emocional. Estas pueden incluir la reestructuración cognitiva para desafiar pensamientos negativos, el establecimiento de metas realistas y la práctica del autocuidado. Estos enfoques permiten a los pacientes sentirse más equipados para afrontar la cirugía.
• Visualización positiva. La visualización es una técnica poderosa que implica imaginar una experiencia positiva. Los pacientes pueden ser guiados a través de sesiones de visualización donde imaginen el proceso quirúrgico de manera positiva y exitosa, lo que puede disminuir la ansiedad y fomentar una mentalidad de confianza en el resultado del procedimiento. • Preparación para el postoperatorio. Es importante que los pacientes también se preparen emocionalmente para el periodo de recuperación. Esto incluye discutir lo que pueden experimentar en términos de dolor, limitaciones físicas o cambios en la autoimagen. Al anticipar es tos aspectos, los pacientes pueden desarrollar un enfoq ue fuerte y resiliente hacia su recuperación. • Apoyo en la comunicación. Enseñar a los pacientes a comunicarse con sus seres queridos y equipo médico sobre sus emociones y preocupaciones puede ser vital para su preparación emocional. Un soporte social sólido puede aliviar significativamente el estrés emocional y crear un sentido de comunidad durante el tiempo de la cirugía.
• Establecimiento de expectativas. Ayudar a los pacientes a establecer expectativas realistas acerca de los resultados de la cirugía y el proceso de recuperación les perm ite comprender mejor lo que pueden anticipar. Esto evit a que lleguen a conclusiones erróneas que podrían provocar decepciones o ansiedades adicionales. BENEFICIOS DE LA PREPARACIÓN EMOCIONAL • Reducción de la ansiedad y el estrés. Al preparar a los pacientes emocionalmente, se contribuye significati vamente a disminuir la ansiedad relacionada con la cirugía. La preparación orientada a la gestión de emociones puede, por tanto, llevar a los pacientes a experimentar una respuesta emocional más equilibrada en el día del procedimiento (Kleckner, et al., 2020). • Mejora de la adaptación a cambios. La cirugía a menudo conlleva cambios en la vida del paciente. Una adecuada preparación emocional les permite desarrollar habilidades de adaptación que facilitan la aceptación de estos cambios, ya sea en términos de salud, estilo de vida o autoimagen (Quintana-Guardo, et al., 2020).
• Aumento de la resiliencia. La preparación emocional fomenta la resiliencia, lo que permite a los pacien tes afrontar los inevitables desafíos posquirúrgicos con una mentalidad positiva. Esto aumenta la probabilidad de una recuperación más rápida y exitosa (Ramesh, et al ., 2017). • Mejor satisfacción general. Los pacientes que están adecuadamente preparados emocionalmente tienden a reportar una mayor satisfacción tanto con el proces o quirúrgico como con los resultados finales. La conexión emocional y la claridad sobre lo que se experimentará pueden llevar a una experiencia más completa y positiva. Mejora de la adherencia al tratamiento La preparación para una intervención quirúrgica no se limita únicamente a los exámenes físicos o la evalu ación médica tradicional. La dimensión psicológica del paciente juega un papel fundamental en la recuperación postoperatoria y, especialmente, en la adherencia al tratamiento indicado. La atención psicológica preoperatoria se ha consolidado como una herramienta valiosa para optimizar resultados clínicos, reducir complicaciones y mejorar la experiencia del paciente.
La adherencia al tratamiento –definida como el grad o en que el comportamiento del paciente coincide con las recomendaciones del profesional de la salud– es crítica para una recuperación exitosa. Factores emocionales, cognitivos y motivacionales influyen directamente en esta adherencia (Schmid, et al ., 2017). La intervención psicológica preoperatoria actúa sob re estos factores al: • Reducir el miedo a la cirugía y a sus posibles complicaciones. • Aumentar la comprensión del procedimiento quirúrgico y sus beneficios. • Fomentar una actitud activa y participativa del paciente. • Facilitar el establecimiento de rutinas postoperatorias. • Fortalecer la red de apoyo emocional y familiar. En pacientes con enfermedades crónicas o procedimientos de alta complejidad, donde el tratamiento postoperatorio es prolongado (rehabilitación, medicación continua, cambios en el estilo de vida), este tipo de acompañamiento psicológico se vuelve aún más relevante (van Dijk, et al ., 2010).
La incorporación del psicólogo clínico al equipo quirúrgico permite una visión integral del paciente. La evaluación psicológica preoperatoria puede detectar factores de riesgo para la no adherencia, como depresión, trastornos de ansiedad, falta de apoyo social, o antecedentes de incumplimiento médico. El psicólogo debe tener conocimientos básicos de la magnitud del procedimiento quirúrgico al cual será sometido el paciente, o bien obtener esta información al dialogar con el cirujano, a fin de orientar su intervención en ese sentido. Además, al trabajar junto a médicos, enfermeros y fisioterapeutas, el psicólogo contribuye a crear un ento rno de confianza y comunicación clara, lo que también impa cta positivamente en el seguimiento terapéutico. Identificación y manejo de expectativas En los últimos años, la medicina perioperatoria ha incorporado un enfoque más completo del paciente quirúrg ico, reconociendo la influencia del estado emocional y cognitivo sobre los resultados clínicos. Entre los factores psicosociales más relevantes se encuentra el sistema de expectativas del paciente, el cual puede determinar su percepción de éxito del tratamiento y también su conducta postoperatoria (Louw, et al ., 2016).
Las expectativas influyen directamente en la recupe ración funcional, el control del dolor y la satisfacción con los resultados quirúrgicos. La atención psicológica preoperatoria permite evaluar, reformular y gestionar estas expec tativas desde un enfoque realista y adaptativo (Haanstra, et al ., 2015). Los pacientes ingresan a una cirugía con una serie de creencias y esperanzas sobre los resultados esperados: alivio del dolor, mejora funcional, resolución completa de la enfermedad o incluso cambios estéticos o sociales. Estas expectativas, cuando no están adecuadamente informadas o validadas por el equipo médico, pueden ser poco realistas o distorsionadas. Estudios han demostrado que las expectativas no realistas se asocian con una mayor probabilidad de insatisfac ción postoperatoria, incluso si los objetivos clínicos se cumplen (Mancuso, et al ., 2008). Por el contrario, expectativas adecuadamente gestionadas se correlacionan con mejor recuperación emocional y mayor adherencia al seguimiento terapéu tico (Bennett, et al ., 2019).
El abordaje psicológico preoperatorio incluye diver sas técnicas para manejar las expectativas: • Psicoeducación. Proporciona información clara y personalizada sobre el procedimiento quirúrgico, los tiempos de recuperación, posibles molestias y limitaciones temporales (Johansson, et al., 2005). • Evaluación cognitiva. Identifica creencias erróneas o irracionales que puedan generar ansiedad o frustración. • Reestructuración cognitiva. Orienta al paciente a replantear sus expectativas desde una perspectiva realista y ajustada a su contexto clínico. • Entrevistas motivacionales. Fomentan el compromiso del paciente con el proceso de recuperación, alineando expectativas personales con objetivos terapéuticos (Miller y Rollnick, 2013). Este enfoque permite anticipar fuentes de malestar emocional y mejorar la relación médico-paciente, lo que genera un clima de confianza que facilita la comunicación y cooperación.
SOPORTE FAMILIAR Y SOCIAL La cirugía, especialmente cuando es invasiva o de alto riesgo, genera una significativa carga emocional en el paciente. Las emociones preoperatorias, como la ansiedad, el miedo o la incertidumbre, pueden afectar negativamente el curso del tratamiento y la recuperación. En este contexto, el soporte psicológico no debe centrarse únicamente en el individuo, sino también en su entorno familiar y social, elementos que influyen directamente en su adaptación y afrontamiento ante el evento quirúrgico (Nijboer, et al ., 2001). La literatura actual subraya la importancia del sop orte psicosocial como factor protector frente al estrés quirúrgico, con efectos positivos en la adherencia terapéutica, el dolor percibido y la calidad de vida posterior (Martire y Schulz, 2007). El soporte social se refiere al conjunto de recursos ofrecidos por otras personas (familia, amigos, cuidadores, comunidad) que influyen en la capacidad de un individuo para e nfrentar situaciones adversas. En el contexto quirúrgico, este soporte puede manifestarse en forma de compañía, ayuda práctica, información o contención emocional (Helgeson y Cohen, 1996).
Estudios han demostrado que los pacientes con un entorno social activo y comprometido presentan menor nivel de ansiedad preoperatoria, mejor percepción de control sobre su salud y mayor compromiso con las indicaciones médicas (Gort, et al ., 2008). Además, los pacientes acompañados por familiares en los procesos de toma de decisiones quirúrgicas tienden a mostrar mayor satisfacción con los resultados y una actitud más positiva frente a la intervención (Walker, et al ., 2013). El psicólogo clínico desempeña un rol clave en la integración del entorno familiar al proceso preoperatorio. Las intervenciones pueden incluir: • Entrevistas familiares. Permiten explorar las dinámicas de apoyo, identificar tensiones o malentendidos y establecer canales de comunicación efectivos. • Psicoeducación conjunta. Dirigida tanto al paciente como a sus familiares, facilita la comprensión del procedimiento quirúrgico, las expectativas realistas y las formas de colaborar activamente en la recuperación.
• Fortalecimiento de redes de apoyo. En pacientes con escasa contención familiar, el equipo de salud puede facilitar la conexión con servicios sociales, grupos de apoyo o recursos comunitarios (Rathert, et al., 2013). Una variable crítica en el éxito postoperatorio es la adherencia al tratamiento médico. La literatura muestra que los pacientes con mayor soporte familiar cumplen con ma yor fidelidad los regímenes de medicación, asisten con mayor frecuencia a controles médicos y presentan menor tasa de reingresos hospitalarios (DiMatteo, 2004). El soporte emocional, en particular, ha demostrado ser uno de los factores más consistentes en la adherenc ia al tratamiento quirúrgico, especialmente en enfermedades crónicas o de largo plazo, como el cáncer, la insuficiencia renal o enfermedades cardiovasculares (Gallant, 2003). Es importante considerar que el tipo de soporte familiar y social está mediado por variables culturales, socioeconómicas y personales. En algunas culturas, la familia extensa juega un rol activo en las decisiones médicas; en otras, el paciente puede enfrentar la cirugía en aislamiento o con soporte limitado. Evaluar estas diferencias es fundamental para ofrecer una atención psicológica culturalmente competente (Kirmayer, et al ., 2003).
PREVENCIÓN DE PROBLEMAS PSICOLÓGICOS POSTERIORES El proceso quirúrgico representa una experiencia potencialmente estresante para el paciente, con implicac iones físicas y psicológicas. Aunque gran parte de los esfuerzos médicos se centran en la preparación fisiológica, existe creciente evidencia sobre la necesidad de considerar las dimensiones emocionales que rodean la cirugía, en especial por su relación directa con el bienestar postoperatorio (Johnston y Vögele, 1993). La atención psicológica preoperatoria, entendida como el conjunto de intervenciones orientadas a preparar emocionalmente al paciente antes de una cirugía, ha demostrado ser clave para prevenir la aparición de problemas psicológicos posteriores al procedimiento (Moore, et al ., 2011). Diversos estudios han identificado que los paciente s sometidos a intervenciones quirúrgicas pueden desar rollar trastornos psicológicos postoperatorios como: • Trastornos de ansiedad (incluyendo ansiedad generalizada y ansiedad postoperatoria persistente).
• Depresión postoperatoria, especialmente en cirugías de alta complejidad o en pacientes con antecedentes psiquiátricos. • Trastorno por estrés postraumático (TEPT), en cas os donde el procedimiento quirúrgico ha sido vivido como traumático (Ip, et al., 2009). • Trastornos de adaptación, debido a cambios físicos, funcionales o estéticos inesperados. Estos trastornos pueden prolongar el tiempo de recu – peración, reducir la adherencia al tratamiento y af ectar negativamente la calidad de vida del paciente (Walk er, et al., 2007). Los mecanismos preventivos de la atención psicológica se centran en la intervención psicológica previa a la cirugía, lo cual actúa como una herramienta preventiva media nte diversos mecanismos: • Reducción de la ansiedad anticipatoria. Técnicas como la relajación, el entrenamiento en afrontamien to y la información clara sobre el procedimiento disminuyen la activación emocional negativa (Powell, et al ., 2016).
• Fortalecimiento de la resiliencia psicológica. Preparar al paciente para posibles escenarios difíciles redu ce el impacto emocional de complicaciones o resultados inesperados (Howell, et al., 2015). • Identificación precoz de factores de riesgo. La evaluación psicológica permite detectar antecedente s psiquiátricos, vulnerabilidad emocional, o ausencia de red de apoyo, factores que aumentan el riesgo de co mplicaciones psicológicas postoperatorias (Fann, et al ., 2008). • Establecimiento de expectativas realistas. Un manejo adecuado de expectativas previene la frustración y el desencanto postquirúrgico, especialmente en cirugía s reconstructivas o funcionales (Haanstra, et al., 2015). Un metaanálisis realizado por Powell, et al ., (2016) demostró que la intervención psicológica preoperatoria reduce significativamente la ansiedad, el dolor postoperatorio (Rios-García, et al ., 2009) (Rodríguez-Wong, et al., 2007) y la probabilidad de complicaciones psicológicas. Asimismo, Johnston y Vögele (1993) encontraron que los pacien tes con preparación psicológica mostraban menor incidencia de trastornos afectivos postoperatorios y mejor ajuste emocional durante la recuperación.
En el caso de pacientes oncológicos o sometidos a cirugías mutilantes, el apoyo psicológico prequirúrgico reduce la probabilidad de depresión clínica en el postoperatorio inmediato y a largo plazo (Howell, et al ., 2015). La incorporación sistemática de la atención psicoló – gica preoperatoria permite: Reducir la carga emocio nal en pacientes vulnerables. Prevenir trastornos menta les postoperatorios, mejorar la comunicación médico-pac iente, aumentar la satisfacción del paciente y del equipo de salud, y disminuir los costos asociados a complicaciones e mocionales no tratadas. Estos beneficios sugieren que la evaluación psicológica debería formar parte del protocolo estándar preoperatorio, especialmente en cirugías mayores o en pacientes con antecedentes emocionales complejos. CONCLUSIÓN La atención psicológica preoperatoria es fundamental para abordar las necesidades emocionales y psicológicas de los pacientes que enfrentan una cirugía. Al reducir la ansiedad, preparar emocionalmente a los pacientes, mejorar la adherencia al tratamiento, gestionar expectativas, y proporcionar soporte a la familia, se puede potenciar significativamente la experiencia quirúrgica y los resultados de salud. Por lo tanto, integrar la atención psicológica en el proceso preoperatorio debe ser una prioridad para los profesionales de la salud.
La atención psicológica preoperatoria cumple la función de acompañamiento emocional y representa una intervención preventiva eficaz frente al desarrollo de problemas psicológicos posteriores. Su integración en la práctica qu irúrgica moderna es esencial para garantizar un abordaje verdaderamente integral del paciente, lo que favorece la recuperación física, emocional y social. El psicólogo debe tener conocimientos básicos de la magnitud del procedimiento quirúrgico al cuál será sometido el paciente, o bien, obtener esta información al dialogar con el cirujano, para poder orientar su intervención en ese sentido y ser empático con el paciente.
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Vol. 14, Núm. 3 • jul-sep 2025. p. 75-79.
En trámite
Cirujano Gastroenterólogo y Coloproctólogo. Hospital Ángeles Health System. Maestro en Ciencias de la Salud, Doctor en Ciencias Sociales y Administrativas.
CDMX, México
Doctor en Ciencias Sociales y Administrativas, Médico Residente de Medicina Interna. University of New Mexico Hospital, USA..
NM, USA
Tania Laris-Pérez, Ulises Rodríguez-Wong
Rodríguez-Wong U, et al. Epinefrina en control de hemorragia diverticular del colon REV MEX DE CIRUGÍA DEL APARATO DIGESTIVO, 2025; 14(3): 75-79