Rev Cienc Clín 2021; 22(2): 60-65.

ARTÍCULO DE REVISIÓN

Las ciencias clínicas y la “nueva normalidad”. Enseñanzas de la pandemia COVID-19

Clinical sciences and the “new normal”. Lessons from the COVID-19 pandemic

RESUMEN

Introducción: la pandemia iniciada en Wuhan en 2019, como las anteriores, desintegró el tejido social en el ámbito mundial debido a la elevada mortalidad. El aislamiento necesario, la cuarentena, además de producir graves consecuencias orientó las actividades residuales al ámbito electrónico con trabajo a distancia. Actualmente hay predicciones pesimistas que proponen que la actividad deberá continuar a distancia en todos los ámbitos. Metodología: investigación documental. Revisión de publicaciones sobre Covid-19 con información de estudios de autopsias. Se analizó la evolución de la pandemia mediante el conocimiento generado por los estudios post mortem. Resultados: se obtuvo información aportada por las autopsias en cuanto a la causa de muerte, comorbilidades, cambios histopatológicos y nuevos descubrimientos de la lesión endotelial como mecanismo de daño orgánico, problemas trombóticos y neoformación vascular. Discusión: se enfatiza la necesidad de atención presencial de las enfermedades. El conocimiento aportado por la atención de los casos y los resultados de estudios post mortem fue determinante para el control de la pandemia. Las ciencias clínicas tienen la oportunidad de proponer el equilibrio entre las prácticas presenciales y a distancia, conservando la indisociable relación de la práctica de la medicina con la enfermedad y con los enfermos.

Palabras clave: autopsias, Covid-19, estudios post mortem, SARS-CoV-2, nueva normalidad.

ABSTRACT

Introduction: The pandemic of Wuhan in 2019, like the previous ones, disintegrated the social network in the world due to its high mortality. The necessary quarantine produced serious consequences and oriented the residual activities to the electronic field with remote work. Currently, pessimistic predictions propose that the activity should continue at a distance in all areas. Methodology: Documental investigation of published papers of postmortem studies on Covid-19. Results: It was obtained information provided by autopsies regarding the cause of death, comorbidities, and histopathological changes by autopsies and discoveries of endothelial injury as a mechanism of organ damage, thrombotic problems, and vascular neoformation. Discussion: Based on the information provided by autopsies regarding the cause of death, comorbidities histopathological changes, discoveries of endothelial injury as a mechanism of organ damage, thrombotic problems, and vascular neoformation, the need for face-to-face attention to diseases is emphasized. The clinical sciences have the opportunity to propose the balance between face-to-face and distance practices while preserving the inseparable relationship of the practice of medicine with the disease and with the sick.

Key words: autopsy, Covid-19, postmortem studies, SARS-CoV-2, new normal.

Contenido

INTRODUCCIÓN

En la historia de la humanidad las epidemias y las pandemias han condicionado profundos cambios demográficos, políticos, sociales y económicos en el ámbito mundial. La peste negra del siglo XIV con recurrencias periódicas, la viruela y el sarampión en el pueblo mexica y en Polinesia, y la “influenza española”, se cuentan entre otros casos relevantes. La pandemia iniciada en Wuhan en 2019 no ha sido la excepción, pues al día 11 de noviembre de 2021 se reportaron un poco más de 251.37 millones de casos con 5.07 millones de defunciones en el ámbito mundial. El número de muertes más elevado correspondió a los EE. UU. con 46.79 millones de casos y 759 mil defunciones. En México se reportaron 290 mil muertes de 3.83 millones de casos infectados, aproximadamente. Se han estimado 2,000 casos de mortalidad por cada millón de habitantes.1 A partir del reporte periódico de casos, en México se diseñó como estrategia el calificar la intensidad de infecciones, la ocupación hospitalaria y la mortalidad, con semáforos codificados por colores.2 El rojo y el naranja se consideraron de alto riesgo y, por lo tanto, con la idea de controlar la pandemia se suprimió el contacto humano: se suspendieron actividades y cerraron escuelas, restaurantes, oficinas y sitios de recreo por cerca de un año, entre 2020 y 2021; virando las actividades del modelo presencial al modo electrónico a distancia, en escuelas y oficinas. “Home Office”, aulas virtuales, negocios por internet y la proliferación de las entregas a domicilio de alimentos y toda clase de productos de venta en línea. Las consecuencias en el mundo fueron catastróficas, especialmente en la pérdida humana, lo psicológico y lo económico, con cierre definitivo de negocios, de áreas de recreación, desempleo, depresión, suicidio, maltrato en el hogar y divorcios, entre los más destacados.

Se han hecho diversos esfuerzos para la recuperación de actividades presenciales, pero han tenido pocos resultados en relación con las fluctuaciones del despunte de contagios y muertes por SARS-CoV-2, calificadas como olas, dependientes de las mutaciones del coronavirus (p. ej. variante delta, ómicron). Se ha propuesto continuar las actividades con esquemas híbridos en todos los ámbitos, lo que significa motivar la asistencia de quien puede o desea reanudar estas de forma presencial y mantener otras en línea con las personas de alto riesgo o temerosas a contagiarse, o por el reto que implica mantener la ventilación y la sana distancia, sugeridas por la autoridad sanitaria en muchas instituciones y sitios de enseñanza y laborales; sin embargo, en los medios de información se difunden pronósticos pesimistas. Se levantan voces que se promueven en los medios, como en revistas y periódicos de corte económico en los que se insiste que, a pesar de la voluntad de la humanidad de rescatar el contacto social, el trabajo a distancia será la norma porque en ciertos aspectos de la vida urbana ha traído beneficios como la reducción en el congestionamiento cotidiano del tránsito vehicular. Las predicciones incluyen el cierre de oficinas, disminución o virtual desaparición de los congresos y conciertos, del “turismo laboral“, transformación de los hogares mediante la tecnología en nuevos sitios de trabajo; por supuesto reducción de empleos, la educación a distancia en campos diversos y el comercio en línea como se plantea en el análisis realizado por expertos y publicado en The Economist:3los humanos deseamos volver a socializar, pero el trabajo a distancia básicamente se quedará igual. El modelo mixto de trabajo es irreal, simplemente seguiremos trabajando en línea desde nuestras casas cada vez más adaptadas y con reuniones en lugares divertidos y diferentes para socializar y conectar. Se crearán múltiples espacios para grandes juntas digitales con todas las soluciones. Nadie quiere vivir en el tráfico ni en esa vorágine de información y trabajo otra vez”. Continúa mencionando que “las oficinas cierran en un porcentaje altísimo y ese modelo atrasado es retomado por tecnologías de vanguardia. Cada día tendremos más asistentes digitales para trabajar en forma eficiente. Esos grandes corporativos serán recordados por siempre como los enormes mamuts en extinción de 1980-2020. Lo mismo sucederá con las empresas, los hoteles, los gimnasios, las iglesias, el manejo de alimentos y la educación”. En cuanto a la práctica de la medicina, prosiguió afirmando “el sistema médico se adaptó a lo digital con tecnología a distancia para siempre. Una cita médica en teleconferencia será lo normal. La gente seguirá con pruebas de COVID-19 rápidas por todo 2021-2022 para sentirse seguros. La vacuna se acelerará mucho, pero encontrará grandes retos en el camino. Los grandes hospitales replantean su operación por las crisis económicas que han sufrido por la pandemia. La gente enfermará menos de virus y bacterias gracias a una limpieza escrupulosa en el manejo de alimentos”.3 Estas afirmaciones posiblemente reflejan la comodidad de algunos individuos, los beneficios que para muchas corporaciones y empresas implica dejar de pagar la luz, agua e internet, y trasladar los costos de la compañía a las personas, y sin duda, una videollamada puede utilizarse para una asesoría en padecimientos de índole menor en la salud de los afectados. La actividad a distancia mediante teleconferencia y telemedicina tiene consecuencias para la medicina, ya que impactará a los hospitales como institución y a la atención de los enfermos. Las ciencias clínicas tienen mucho que aportar analizando como ejemplo, algunas características de la morbimortalidad causada por el COVID-19, acaecida en los últimos dos años. La investigación clínica y aún el ejercicio de la práctica médica no pueden quedar al margen de las predicciones de cómo se vislumbra el “futuro inmediato” que también se anticipa como la “nueva normalidad”.

Se requiere analizar desde el enfoque de las ciencias clínicas las vías de equilibrio ante la perturbación a la vida cotidiana que significó el inicio de la pandemia de COVID-19, que obligó a la cuarentena mundial con el necesario cierre de oficinas, comercios, centros comerciales e instituciones para la educación, y que implicó el arranque paulatino de actividades virtuales empleando medios tecnológicos para la educación, oficinas, consultorios, pero paradójicamente coincidiendo con una actividad asistencial médica de los casos afectados por millones en todos los países. Las imágenes de atención de casos en camillas, sillas de ruedas, aún en el suelo, o los refrigerados en morgues improvisadas en tráileres, difundidas por las redes sociales, adquirieron un aspecto verdaderamente apocalíptico. En ciertos momentos hizo recordar las historias de la “peste negra” a partir del siglo XIV, pues la pandemia “tomó por sorpresa” a todos los servicios médicos.

Grandes epidemiólogos como Peter Piot de la London School of Medicine4 enfatizaron el desconocimiento absoluto de la enfermedad, lo que tuvo graves repercusiones sobre la mortalidad durante los primeros meses de la pandemia. A la fecha, la información es exhaustiva. En plataformas de investigación médica como Google Scholar, con solo anotar COVID-19 se recuperan más de cuatro millones de publicaciones, aunque finalmente, se continua sin comprender de manera integral la enfermedad ni superar la incertidumbre.5 Ante este panorama, se seleccionaron algunas publicaciones basadas en estudios de autopsia para analizar los cambios anatomopatológicos y cuestionar la atención virtual en el campo de la medicina, aunque en algunos aspectos de la práctica quizá podrán funcionar adecuadamente como un complemento a la atención médica presencial.

MATERIAL Y MÉTODOS

Mediante una investigación documental se describen las características del daño anatomopatológico que permitieron conocer mejor la enfermedad por SARS-CoV-2. Frente a la dificultad de investigar la morbilidad y la comorbilidad de los casos reportados mundialmente como contagiados, se revisaron en casos de mortalidad con información de autopsias. En la plataforma PubMed se localizaron 953 artículos con reporte de autopsia. Se revisaron los resúmenes de dicha plataforma y se seleccionaron los primeros publicados en 2020 y algunos en 2021 que comunican estudios interinstitucionales, metaanálisis y revisiones sistemáticas.

RESULTADOS

Los estudios de autopsias se realizaron en algunos hospitales y en universidades para aportar un panorama de la patología de los órganos y sistemas más frecuentemente afectados por el COVID-19; conocer las rutas de invasión y distribución del virus en el organismo y, asimismo, para actualizar y difundir los métodos más modernos de estudio y tratar de comprender la patogénesis, y en algunos casos mostrar la trayectoria y los perfiles clínicos que condujeron a la muerte de los pacientes. En todos los artículos se encuentra información relevante, aunque en lo general necesariamente redundante, además de contener información específica diversa. En el estudio post mortem los hallazgos macroscópicos se pudieron correlacionar con los estudios de imagen que aportaron resultados importantes, pero elementales. Aunque las técnicas histológicas son una herramienta invaluable, para las necesidades actuales y los métodos era preciso detectar la presencia del virus para mejorar la comprensión de la patogénesis. Entre otros métodos, esto se consiguió empleando anticuerpos mediante técnicas inmunohistoquímicas contra la proteína de la nucleocápside y la glucoproteína espiga (proteína S), ensayos de hibridación in situ del RNA viral, PCR (polymerase chain reaction), microscopia electrónica y otras pruebas moleculares con el objetivo de detectar el virus en diversas muestras: tracto respiratorio superior, faríngeo, nasal, saliva, tracto respiratorio inferior, aspirados endotraqueales y broncoalveolares, piel, heces, sangre, líquido céfalorraquídeo y órganos afectados, de acuerdo con los estudios clínicos, aunque con ciertas dificultades para la interpretación correcta inherentes a los artefactos de las técnicas. De esta manera, las autopsias y los patólogos desempeñaron un papel vital en la lucha contra la pandemia. En los estudios post mortem se incluyó información relacionada con las características y la evolución clínica de los casos, estudios efectuados, diagnósticos previos, diagnóstico en el laboratorio, hallazgos macroscópicos y de estudios especiales, comorbilidades coadyuvantes de las lesiones, de patología producida por los virus y lugar de procedencia de los casos.6-10

Los dos primeros reportes, tanto clínicos como de estudios post mortem, se publicaron en China. Al parecer, el primer reporte de hallazgos patológicos lo publicaron Zhe Xu y col.11 con dos versiones, una en idioma chino y otra en inglés, como reporte de caso con datos clínicos del tratamiento y hallazgos de autopsia en pulmones, hígado y corazón. Bian7 en 2020 publicó el primer reporte integral sobre hallazgos post mortem. El gobierno Chino designó patólogos de universidades e instituciones médicas para conducir un estudio sistemático de autopsias y biopsias percutáneas en casos que hubieran sucumbido a la infección por COVID-19. Para abril de 2020 los equipos de patólogos habían estudiado 91 casos, comentando que podrían constituir el mayor número de casos autopsiados, estudiados de manera integral en el ámbito mundial. Los patólogos colaboraron con técnicos e ingenieros para conformar plataformas de bioseguridad para llevarlas a cabo. Al mismo tiempo, las leyes y reglamentos gubernamentales tuvieron un papel importante para responder ante la mayor emergencia sanitaria.

El cuadro clínico estuvo centrado en el sistema respiratorio, con múltiples perfiles y gravedad diversa. No publicaron sintomatología específica de órganos y sistemas. Describieron que la infección por el virus SARS-CoV-2 causa múltiples lesiones en tejidos, órganos y sistemas con predominio de extensas lesiones pulmonares: trombosis, tromboembolia, hemorragia, consolidación del exudado y fibrosis; hemotórax, neumotórax y hemoneumotórax; invasión bacteriana, por hongos o infección múltiple y sepsis, las cuales se presentan en dicho trabajo claramente ilustradas, así como de lesiones macroscópicas que demostraron invasión viral en todos los órganos y sistemas mediante técnicas de PCR; con los estudios inmunohistoquímicos únicamente en el páncreas no se confirmó y por microscopía electrónica solo en 10 de los 19 tejidos se confirmaron datos de lesión por la infección viral (pulmones, corazón, bazo, intestino, riñones, testículos, ovarios).7

A partir de mayo de 2020 se publicaron de manera progresiva centenares de estudios locales con múltiples propósitos. Basados en los resultados obtenidos mediante autopsias, se han descrito las características del COVID-19 fatal por diversos grupos en el ámbito mundial. En mayo de 2021 Caramaschi y col.12 publicaron una revisión sistemática de 58 estudios internacionales que incluyeron datos demográficos, comorbilidades, hallazgos histopatológicos e identificación de virus en múltiples órganos de 662 pacientes. Al mismo tiempo Sessa y col.13 divulgaron un artículo de revisión. Se presentan los datos más relevantes publicados por ambos grupos de investigadores, agregando información de otros autores cuando es pertinente o complementa la información.

Las lesiones pulmonares que afectan a la totalidad de los casos son múltiples y diversas. Interesa enfatizar además de inflamación, infiltrados celulares, fibrosis y engrosamiento alveolar, neumonía y bronconeumonía; lesiones vasculares incluyendo vasculitis necrosante, microtrombosis y hemorragia.12,14 El coronavirus también produce disfunción endotelial como posible mecanismo de la disfunción multiorgánica.13 Bosmuller y col.8 han investigado en profundidad la patología pulmonar y dado a conocer complejos modelos explicativos de alteración de las citocinas. En las etapas tempranas se produce capilaritis exudativa con micro trombosis y niveles elevados de interleucinas, principalmente IL-1b e IL-6. En estadios más avanzados hay daño alveolar difuso y trombosis de vasos pulmonares, áreas de infarto y coagulación intravascular diseminada. El RNA viral y partículas virales se encuentran en el pulmón en las células endoteliales y neumocitos.8,9 Es relevante el problema trombótico de las venas profundas, embolismos pulmonares de grandes vasos y microtrombos.14

Son muy escasas las publicaciones que incluyen datos demográficos. De la revisión de 18 series reportadas por Sperhake15 durante 2020 y 28 series más por Maiese y col,16 incluyendo 341 casos, no se obtuvieron datos. Conviene subrayar que para esa fecha el número de casos fallecidos era un poco más de la quinta parte de los 5 millones reportados en noviembre de 2021.1 Los autores comentaron que, sin duda, para la fecha actualizada la información pudiera cambiar, pero no se localizaron datos recientes. Los datos demográficos se tomaron de Edler y col.17 y de Elsoukkary y col.18 El intervalo de edad fue de 22-100 años, en tanto que en otras series o reportes de casos se encuentra edad menor al año, con una relación 2:1 casos (masculino/femenino), y aunque no alcance esta tasa, en la mayoría de los informes es más alta la mortalidad en individuos masculinos. Están representados todos los grupos étnicos. De 80 autopsias,17 32 casos (0.64) se encontraban hospitalizados, 12 (0.15) procedieron de su hogar, unidades de cuidados intensivos 17 (0.21), casas de retiro (nursing home) 14 (0.17), servicio de urgencias (emergency rooms) 1(0.1), hotel 1 (0.1) y sin información 3 (0.4). La sintomatología previa al ingreso consistió en cuadros clínicos de alteración de vías respiratorias, desde manifestaciones leves tipo resfriado, hasta neumonía grave con insuficiencia respiratoria severa ARDS (acute respiratory distress syndrome).

En la serie de Elsoukkary y col.18 la neumonía como manifestación primordial de la infección por SARS-CoV-2 fue la causa de la muerte en 70/80 casos (0.87), en tanto que en 15/80 (0.19) desempeñaron un papel importante como causa contribuyente de la mortalidad la sepsis, las cardiopatías (infarto, arritmia, endocarditis), la falla hepatorrenal y el cáncer metastásico. En 6/80 (0.05) la muerte se debió a causas no relacionadas al COVID-19, enfermedad cardiaca (infarto), enfisema con insuficiencia respiratoria y cáncer. Mauad y col.19 comunicaron que, en su serie con 41 casos, la evolución de los patrones de lesión pulmonar, el tiempo transcurrido entre los síntomas iniciales y la muerte variaron de tres a 47 días con media de 18, con cero a 40 días, media de 12 días de evolución intrahospitalaria y permanencia en cuidados intensivos de cero a 38 días con media de 9. Se dividió el tiempo transcurrido desde el ingreso al hospital en terciles para realizar algunas estimaciones. En el primer tercil (cero a ocho días) predominó el patrón exudativo del daño alveolar difuso (DAD), mientras en el tercero (17 a 40 días) predominó el DAD grave. Sekhawat y col.14 señalaron que aproximadamente 20% de los infectados estuvieron hospitalizados, de los cuales 20% requirieron de cuidados intensivos. Entre 50 y 80% de los casos bajo cuidados intensivos fallecieron, con una mortalidad de dos a 4% en países con recursos suficientes para su atención. La evidencia disponible enfatiza: a) la lesión microvascular sistémica y la “inmunotrombosis”, con activación del sistema hematolinfoide como mecanismos en la patogenia del COVID-19, b) el pulmón es el órgano más afectado con daño alveolar difuso de gravedad variable, y c) todos los órganos se afectan, pero el corazón, el cerebro, los riñones y el hígado tienen mayor impacto fisiopatológico.

De la comorbilidad hay dos puntos relevantes, por una parte, su riesgo básico para la mortalidad y, por otra, la descripción de hallazgos patológicos post mortem.12 Se reconoce el predominio de la diabetes y la hipertensión con sus numerosas complicaciones, pero la enfermedad cardiaca (cardiomiopatía y fibrilación auricular), las lesiones hepáticas, pancreáticas, renales, la demencia, el daño cerebral y el cáncer (mamario, colon, tiroides y cervicouterino) desempeñan también papeles relevantes. Excepcionalmente, las comorbilidades se observan de manera aislada, pues en la mayoría de los casos se manifiestan en combinación. En algunas series se anotan estimaciones de riesgo empleando índices estandarizados como el índice de comorbilidad de Charlson que combina número y peso de las alteraciones. Kuswardhani y col.20 indican que con puntajes entre 1 y 2 el cociente de riesgo de mortalidad es de 1.41 (1.27-1.57; p < 0.001) en comparación con índice de 0, en tanto un puntaje de 3 o mayor, aumenta a 1.77 (1.68-1.86) en los reportes consultados (20). En el estudio de Edler y col.17 en 12 (0.15) de los casos se estimaron puntajes 3 y 4, el 0.85 restante mostró puntajes 1 y 2.

Los hallazgos en las investigaciones de Ackerman y col.6 y Tzancov y col.10 no se restringieron a la descripción detallada, descubrieron el daño endotelial, demostrando la inclusión de los virus en estructuras intramembranosas intracelulares de la red trans Golgi y el retículo endoplásmico. Ackerman y col.6 compararon las lesiones pulmonares entre COVID-19, influenza y controles; solo en los casos COVID-19 descubrieron lesiones endoteliales con alteración de las redes vasculares alveolares y angiogénesis clasificada como intususceptiva. Las aportaciones de las ciencias básicas han sido muy importantes como avance científico y como elemento rector para el tratamiento, concretamente en los campos de la inmunología, hematología, virología y bacteriología, y para el avance del diseño de vacunas con implicaciones para el manejo de los casos, lo que ha permitido el relativo control de la pandemia. Han habido también avances en la terapéutica, con lo cual se ha disminuido la mortalidad y se espera que también las secuelas de los sobrevivientes.

DISCUSIÓN

El conocimiento generado con el análisis y la investigación de los estudios post mortem ha sido fundamental para enfrentar la pandemia, pero la información no se restringe al ámbito de la mortalidad. Tiene derivaciones múltiples. Ha permitido el conocimiento diferenciado de los patrones de lesión dentro de la complejidad de las tipologías y las posibles trayectorias de evolución, al igual que los mecanismos etiopatogénicos esenciales de las lesiones como el daño endotelial generalizado, los aspectos inmunológicos de respuesta y el papel de las trombosis, las microtrombosis y el tromboembolismo de grandes vasos.

Es fundamental conocer la o las causas de la muerte, pero tiene mayor trascendencia el hecho que únicamente la autopsia, incluyendo sus aspectos histológicos y de investigación virológica, permitió conocer los mecanismos de invasión y diseminación del virus dentro del organismo, afectando diferentes órganos y sistemas. En el conocimiento generado acerca de la nueva enfermedad se han basado las estrategias terapéuticas, pero también han contribuido a comprender los efectos tardíos en los sobrevivientes, problema crucial, ahora que se conoce la posibilidad del síndrome post-COVID-19, puesto que hay “recuperaciones” que no lo son realmente debido a la presencia de diversas secuelas a largo plazo. Las condiciones indeseables que juegan un papel esencial en la muerte, tanto factores de riesgo como morbilidad condicionan también situaciones perjudiciales a la salud y a la calidad de la vida de los que no murieron. La mortalidad elevada está aparejada con una alta tasa de secuelas entre los sobrevivientes. La mortalidad no es solamente un índice de las condiciones existentes, asimismo, es un reflejo del pasado y una predicción del mañana de una comunidad en los términos que lo postuló Bolt, epidemiólogo de Johns Hopkins en 1923.21

No se pretende, ni es posible generalizar los datos derivados de estudios de autopsia a la población; no obstante, los hallazgos radiográficos, los exámenes de laboratorio, el registro de comorbilidades, la estancia en hospitales y unidades de terapia intensiva, las necesidades de tratamiento, oxigenación, intubación, esteroides y anticoagulantes, corresponden con lo publicado en los casos sobrevivientes a la infección.

La información vertida en apartados previos enfatiza la atención material de los casos. Permite afirmar que la pandemia por SARS-CoV-2, el mayor problema de salud pública enfrentado los últimos años, no puede abordarse por medios electrónicos, requiere la presencia, no solo del enfermo sino de los elementos para su atención. Indudablemente algunas actividades podrían efectuarse a distancia, con apoyo de tecnología como la solicitud de cita, la obtención preliminar de datos clínicos, solicitud de estudios de laboratorio y gabinete, y el seguimiento de la evolución de los casos no críticos; sin embargo, la evaluación presencial y oportuna de un médico al paciente marca la diferencia en el riesgo de mortalidad. El hilo sagrado que une al médico con el enfermo y con la enfermedad no puede romperse como se ha demostrado desde tiempos remotos, ya que curar, cuidar o investigar tratando de remontar la incertidumbre, requieren de la relación humana.

CONCLUSIÓN

Con base en la información vertida, se postula que hay ámbitos de la enfermedad y de los enfermos que no pueden abordarse o solucionarse de forma virtual ni por comunicación electrónica, aun de alta tecnología. Los estudios post mortem en virtud del conocimiento generado acerca de la nueva pandemia fueron determinantes para conocer y controlar su magnitud. Las ciencias clínicas jugarán un papel para proponer y lograr el equilibrio entre las necesidades y las posibilidades de abordar los problemas de la enfermedad por medios electrónicos y tecnológicos y la atención presencial en el umbral de la “nueva normalidad”.

REFERENCIAS

1. Johns Hopkins University of Medicine. Coronavirus Resource Center [Internet]. 2021.

2. Gobierno de México. Semáforo COVID-19 [Internet]. 2021. 

3. The Economist. El futuro que nos espera. [Internet]. [29 oct 2021].

4. Piot P. ‘Finally, a virus got me.’ Scientist who fought Ebola and HIV reflects on facing death from COVID-19/Interviewer: D. Draulans. SCIENCE INSIDER HEALTH Science AAAS. 8 mayo, 2020

5. Mandujano-Valdés MA. Ética e incetidumbre en las ciencias clínicas. Rev Cienc Clín. 2019; 20(1-2): 5.

6. Ackerman M, Verleden SE, Kuehnel M, Haverich A, Welte T, Laenger F, et al. Pulmonary Vascular Endothelialitis, Thrombosis, and Angiogenesis in Covid-19. N Engl J Med. 2020; 383(2): 120-8.

7. Bian XW. Autopsy of COVID-19 patients in China. Natl Sci Rev. 2020; 7(9): 1414-8.

8. Bösmüller H, Matter M, Fend F, Tzankov A. The pulmonary pathology of COVID-19. Virchows Arch. 2021; 478(1): 137-50.

9. Bösmüller H, Traxler S, Bitzer M, Häberle H, Raiser W, Nann D, et al. The evolution of pulmonary pathology in fatal COVID-19 disease: an autopsy study with clinical correlation. Virchows Arch. 2020; 477(3): 349-57.

10. Tzankov A, Jonigk D. Unlocking the lockdown of science and demystifying COVID-19: how autopsies contribute to our understanding of a deadly pandemic. Virchows Arch. 2020; 477(3): 331-3.

11. Xu Z, Shi L, Wang Y, Zhang J, Huang L, Zhang C, et al. Pathological findings of COVID-19 associated with acute respiratory distress syndrome. Lancet Respir Med. 2020; 8(4): 420-2.

12. Caramaschi S, Kapp ME, Miller SE, Eisenberg R, Johnson J, Epperly G, et al. Histopathological findings and clinicopathologic correlation in COVID-19: a systematic review. Mod Pathol. 2021; 34(9): 1614-33.

13. Sessa F, Bertozzi G, Cipolloni L, Baldari B, Cantatore S, D’Errico S, et al. Clinical-Forensic Autopsy Findings to Defeat COVID-19 Disease: A Literature Review. J Clin Med. 2020; 9(7): 2026.

14. Sekhawat V, Green A, Mahadeva U. COVID-19 autopsies: conclusions from international studies. Diagn Histopathol. 2021; 27(3): 103-7.

15. Sperhake JP. Autopsies of COVID-19 deceased? Absolutely! Leg Med (Tokyo). 2020; 47: 101769.

16. Maiese A, Manetti AC, La Russa R, Di Paolo M, Turillazzi E, Frati P, et al. Autopsy findings in COVID-19-related deaths: a literature review. Forensic Sci Med Pathol. 2021: 17(2): 279-96.

17. Edler C, Schröder AS, Aepfelbacher M, Fitzek A, Heinemann A, Heinrich F, et al. Dying with SARS-CoV-2 infection-an autopsy study of the first consecutive 80 cases in Hamburg, Germany. Int J Legal Med. 2020; 134(4): 1275-84.

18. Elsoukkary SS, Mostyka M, Dillard A, Berman DR, Ma LX, Chadburn A, et al. Autopsy findings in 32 patients with COVID-19: a single-institution experience. Pathobiology. 2021; 88(1): 56-68.

19. Mauad T, Duarte-Neto AN, da Silva LFF, de Oliveira EP, de Brito JM, do Nascimento ECT, et al. Tracking the time course of pathological patterns of lung injury in severe COVID-19. Respir Res. 2021; 22(1): 32.

20. Kuswardhani RT, Henrina J, Pranata R, Lim MA, Lawrensia S, Suastika K. Charlson comorbidity index and a composite of poor outcomes in COVID-19 patients: A systematic review and meta-analysis. Diabetes Metab Syndr. 2020; 14(6): 2103-9.

21. Bolt RA. The mortalities in infancy. En: Abt IA, Editor. Pediatrics. Philadelphia. W.B. Saunders Co. 1923. p.1-23.

Logotipo de Revista de Ciencias Clínicas de la UAM
NÚMERO | ISSUE

Vol. 22, Núm. 2 • jul-dic 2021. p. 60-65.

ISSNe:

En trámite

Autores | Authors

Picture of Mario Antonio Mandujano-Valdés
Mario Antonio Mandujano-Valdés

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
CDMX, México.

Picture of María del Carmen Sánchez-Pérez
María del Carmen Sánchez-Pérez

Centro de Investigación del Neurodesarrollo.
Instituto Nacional de Pediatría/Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
CDMX, México.

Picture of Angélica Irene Mandujano-Sánchez
Angélica Irene Mandujano-Sánchez

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
CDMX, México.

Correspondencia | Corresponding Author

Angélica Irene Mandujano Sánchez

Correo electrónico: 
msiange@correo.xoc.uam.mx

 

recibido | received

diciembre 2, 2021

Aceptado | accepted

diciembre 14, 2021

DOI

doi: en trámite

https://doi.org/ en trámite

Mandujano-Valdés MA. y col. Las ciencias clínicas y la “nueva normalidad”. Rev Cienc Clín 2021; 22(2): 60-65.

Revista de Ciencias Clínicas. Vol. 23, Núm. 1-2, enero-diciembre 2022, es una publicación semestral de investigación científica, editada por el Área de Investigación en Ciencias Clínicas del Departamento de Atención a la Salud, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad XochimilcoCalzada del Hueso Núm. 1100, Edificio H-101, Col. Villa Quietud, Alcaldía Coyoacán. CDMX, México. C.P. 04960. Tel. directo: (01-55) 5483-7242, https://edicionesberit.com. Editor responsable: M. en C. Adalberto Mosqueda Taylor. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título 04-2000-032717334000-102, ISSNe: en trámite. ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.

Responsable de la última actualización de este Número, Unidad de Informática Ediciones Berit FGV; tepetates 29 bis. Col. Sta. Isabel Tola. C.P. 07010. CDMX, México. Tels.: 55-3026-8672, 55-3900-4614 y 55-5759-5164. Correo electrónico: edicionesberit@gmail.com. Fecha de la última modificación 31 de diciembre de 2022.

Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de la publicación sin previa autorización de la Revista de Ciencias Clínicas.

Todos los derechos reservados Universidad Autónoma Metropolitana - UNIDAD XOCHIMILCO, México 2022 REVISTA DE CIENCIAS CLÍNICAS®
× ¿Cómo puedo ayudarte?