El interés y el gusto por comunicar en materia de nutrición y alimentación son evidentes al revisar la gran cantidad de mensajes y artículos que se publican, tanto en medios impresos como en electrónicos (entre los que se encuentran las redes sociales).
No todas van al gran público, ya que varias están dirigidas a estudiantes o profesionales de la nutriología por estar escritos en un lenguaje técnico y con una estructura discursiva establecida por cada revista. A diferencia de tales mensajes, los de divulgación se caracterizan por un estilo sencillo, claro y con pocos tecnicismos para ser comprendidos por el público en general.
Este ensayo aborda la divulgación de la nutriología y está dirigido a los nutriólogos con el propósito de presentarles las características principales que la distinguen, enfatizando la importancia y la necesidad de una comunicación cada vez más efectiva, atractiva y que resulte práctica para el público. También se presenta un panorama de los rasgos que distinguen a las redes sociales sobre nutrición y alimentación, así como una reflexión de las ventajas y desafíos que esto plantea ante una sociedad ávida de información para guiar sus hábitos alimentarios.
Difundir y divulgar ciencia
Aunque ambas son actividades de comunicación y se basan en la evidencia científica, difundir no es sinónimo de divulgar. La difusión se refiere a la actualización o propagación de un conocimiento que se hace entre estudiantes o profesionales de una disciplina científica en un lenguaje técnico, mientras que la divulgación es la acción de hacer llegar al público en general los temas científicos en un lenguaje sencillo y claro; su misma raíz latina (divulgare) se refiere a poner algo al alcance del público.1
En el sitio web de la Dirección de Nutrición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ) se refuerza esta acepción al mencionar que entre sus actividades está la de difusión (propio del quehacer profesional) y la de divulgación, que es la que va dirigida al público en general.2
De manera general, todo aquel interesado en comunicar sobre ciencia, y en específico temas de nutrición y alimentación, debe tener muy claro el qué, para quién, cómo y dónde hará su labor. Parece un asunto sencillo o hasta lógico, pero en la práctica no resulta tan fácil, dado que cada medio de comunicación requiere del cumplimiento de ciertas condiciones, reglas y estructura, lo que es más evidente en el caso de publicaciones científicas de difusión, medio usual en el que los investigadores comparten los avances de sus trabajos a colegas o profesionales del área. Sin duda, el tema de la difusión tiene sus propios retos y particularidades, mismos que no son tratados en este ensayo, el cual tiene como finalidad abordar lo referente a la divulgación de la nutriología.
¿Quién puede divulgar la ciencia?
Según con los expertos en la materia, divulgar la ciencia debe ser una actividad multidisciplinaria para comunicar de manera accesible sin asumirla como una mera traducción, sino como una recreación (reelaboración creativa) contextualizada para que el ciudadano común la valore y la acerque a su vida cotidiana.3
En 2020, el Dr. René Anaya (Premio Nacional de Periodismo de la Ciencia) publicó un manual de periodismo científico en el que anotó que los profesionales de áreas científicas, los comunicólogos y los periodistas pueden realizar una divulgación efectiva siempre y cuando haya apego a la evidencia con la mejor calidad, evitar la verborrea y no abusar de cifras ni de términos técnicos. Es útil y deseable contar con conocimientos básicos de géneros periodísticos y la disposición para pedir opinión en temas que requieran mayor interacción entre los profesionales de otras ciencias y del periodismo.4
Condiciones de la divulgación aplicables a temas de nutrición y alimentación
En materia de divulgación se requiere una organización del discurso y considerar que no por ser un lenguaje sencillo el autor puede decir lo que se le ocurra; no es una secuencia inconexa de datos anecdóticos o curiosos sobre qué y cómo comer, dado que debe contar con una estructura coherente y entendible. El Dr. Ruy Pérez Tamayo (Premio Nacional de Ciencias y Artes 1974, y referente de investigación y divulgación científica) señaló que la divulgación debe cumplir con al menos cuatro condiciones:5
1. Lenguaje sencillo y accesible incluso para personas que no tienen formación en el área científica.
2. Cubrir el hecho o concepto que se elija abordar, aunque sea corto debe dar la información completa para evitar confusiones y falsedades.
3. Adherencia estricta a la evidencia científica sobre el tema, evitando hacer conjeturas o suposiciones personales que no tengan sustento.
4. Incluir los nombres de los generadores o autores de la información base.
Las cuatro condiciones propuestas por Pérez Tamayo facilitan la comunicación ética y muestran el profesionalismo de quien divulga.
El Dr. Héctor Bourges Rodríguez (Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia 1991-1992) señaló que la pasión por el conocimiento y el sentido social son sus rasgos característicos a la hora de divulgar, y añadió que la comunicación de la ciencia es un instrumento de servicio a la sociedad que proporciona bases para una vida mejor, puede desterrar prejuicios y atraer a futuros investigadores.6
El Dr. Sergio de Régules, otro reconocido experto, enfatiza que la divulgación de la ciencia no debe estar al servicio de lo técnico, lo abstracto ni al estilo de una lección escolar, sino que debe hablarle a la gente con emoción y realidad para atraer su atención e involucrarla en el asunto abordado y responder a sus inquietudes.7
El hambre por saber
En la pasada crisis sanitaria por la pandemia de SARS-CoV-2, fue muy evidente la necesidad urgente que la sociedad manifestó por saber sobre esta enfermedad, incluidas las medidas de prevención de contagio y tratamiento, además de la manera en la que la alimentación podía ayudar a mantener una respuesta inmunitaria adecuada; casi de inmediato surgieron infinidad de recomendaciones, pero no todos los consejos estaban basados en ensayos rigurosos del ámbito de la salud e inmunonutrición. Gradualmente, los investigadores con habilidades de divulgación, al igual que periodistas especializados en la fuente de ciencia, fueron compartiendo información práctica y veraz usando todas las plataformas de medios electrónicos y los medios tradicionales como radio, televisión e impresos.
Si bien es cierto que desde hace décadas existe el interés y el esfuerzo por divulgar, la pandemia de coronavirus dio un enorme impulso a la comunicación pública de la ciencia. Por ello, es pertinente aprovechar esta gran ventana de oportunidad para mantener el interés por saber cómo tener una alimentación correcta y estilos de vida saludables, acordes a las características y condiciones de cada persona.
El que divulga debe tener en cuenta el tema que le atañe al público porque en ocasiones el experto considera que cierto tópico es el que necesita abordarse; para ello es básico pensar en el lector, ser conciso, expresarse con sencillez y evitar las palabras pedantes, porque el propósito de la divulgación de la ciencia es dar a conocer a la gente los conocimientos de manera atractiva, interesante y verdadera, sin convertirla en una sesión académica llena de términos o de opiniones.4,7
La persona que divulga temas de nutrición y alimentación tiene la responsabilidad de saber lo técnico y lo cotidiano para elegir contenidos que realmente impacten e interesen; por ejemplo, el ya mencionado sobre alimentación y función inmunitaria, opciones de comida para las personas que viven con diabetes, entre otros temas de actualidad.
En las conferencias, los nutriólogos comúnmente incluyen cifras y estadísticas de padecimientos relacionados con la alimentación, pero en la divulgación –principalmente en plataformas digitales– esto no es de interés para el público, lo que quieren es saber el conocimiento práctico, es decir, de qué manera comer bien y apetitoso.
Por otra parte, si el tópico cuenta con mucha jerga científica, lo deseable es elegir unos pocos términos y explicarlos, evitar anglicismos y no presumir conocimientos enciclopédicos.7
Los profesionales de la nutrición que dedican tiempo a divulgar deben expresarse con naturalidad, teniendo en cuenta que no están impartiendo una clase, sino que se trata de contar una historia verdadera cercana a la gente, ubicarla en lo cotidiano y fundamentarla en la evidencia con la mejor calidad científica para poder atraer y generar nuevas preguntas. El mensaje puede iniciarse con una anécdota o vivencia corta, procurando no trivializar el tópico.7,8
Se insiste en estas particularidades, dado que se ha identificado que el profesional de la nutriología no siempre logra generar atención y emoción en las personas, lo que queda de manifiesto al observar en sus redes sociales la cantidad de seguidores y las reacciones positivas.
Las redes sociales: herramienta y desafío para la divulgación de la nutriología
Actualmente, en la divulgación de la nutriología conviven diversos medios, tanto impresos como electrónicos, de estos últimos sobresalen las redes sociales. En un reporte estadístico de 2024 se publicó que en México los de mayor porcentaje de usuarios fueron: WhatsApp (92.6 %), Facebook (91. 6%), Instagram (80.6 %), TikTok (78.6 %), X (47.5 %), Telegram (47.2 %) y Pinterest (45.1 %); cabe aclarar que las dos primeras son las preferidas para comunicación con familiares y amigos, mientras que el resto son para obtener información.9
Los medios electrónicos en general son utilizados por miles de creadores de contenido entre los que se encuentran instituciones educativas, institutos de salud de los sectores público y privado, asociaciones, fundaciones, empresas del sector alimentario, profesionales de la nutriología, así como celebridades y personas de áreas no relacionadas con la ciencia. Sería prácticamente imposible enumerarlos a todos, además de impreciso, porque casi a diario surgen nuevos perfiles.
La presencia de creadores de contenido que no son profesionales de la salud representa un gran reto para los nutriólogos que divulgan, porque el tema de la alimentación y los estilos de vida saludable son sumamente atractivos para los autoproclamados expertos que comparten información sin el filtro ciencia. Esto plantea un riesgo por los sesgos de mala información. Se calcula que a nivel mundial por cada perfil de información veraz existen 10 que no son confiables, pero que cuentan con millones de seguidores por ser sensacionalistas y por apelar a las emociones.10-12
Aún se desconoce a profundidad el impacto de los mensajes sin sustento riguroso sobre alimentación y nutrición, aunque se adelanta que puede llevar a conductas alimentarias de riesgo, particularmente entre la población con menor nivel educativo.13,14
Entre los aún escasos acercamientos al posible impacto está el estudio publicado por Santillán et al.,15 en 2024, en el que reportaron que a mayor consulta de las cuentas de Instagram® hay una tendencia entre los usuarios a presentar alteraciones de la conducta alimentaria como la ortorexia nerviosa.
Otro sector de la población sensible a la mala información son los jóvenes (generaciones millennials y Z), ya que, en un estudio efectuado en Norteamérica y Europa, se identificó que se guían por los numerosos videos en TikTok® que incitan a perder peso corporal de manera rápida y a satanizar a ciertos alimentos. Lo más inquietante es que solo el 2.1 % de los contenidos se ajustan a las recomendaciones de salud oficiales.16
No obstante, la incursión entusiasta de algunos profesionales de la nutriología en las plataformas digitales, ninguno cuenta con millones de seguidores, a diferencia de los perfiles de celebridades sin la menor preparación científica. Desde luego que hace falta una investigación específica y profunda para la identificación y análisis de sitios de nutriólogos y las características de sus mensajes, misma que puede ser un tema de tesis, propósito que escapa a la intención del presente ensayo. Este tipo de indagación deberá considerar los retos de la diversidad de los contextos socioeconómicos, culturales e ideológicos de sus mensajes y audiencia.
Se han iniciado algunos acercamientos desde el punto de vista sociocultural para analizar el impacto en los hábitos alimentarios, encontrando que lo que se consulta en los medios electrónicos —principalmente en Instagram®— influye en el gusto por alguna bebida o comida. Los contenidos pretenden guiar la selección y las emociones mediante prácticas culinarias, creencias dietéticas y recomendaciones u opiniones de restaurantes, y solo unos cuantos promueven comida saludable, huertos familiares y obtención de alimentos con cuidado del ambiente.17
Esto alerta sobre los efectos negativos que puede ocasionar la desinformación en nutriología, lo que se suma a los desafíos de una comunicación ética, actualizada y agradable del profesional de dicha disciplina.18
Lo anteriormente expuesto refuerza la necesidad de que más nutriólogos se involucren en la divulgación de la nutriología de manera veraz y agradable para influir de manera positiva en los hábitos alimentarios.
Itacate para divulgadores
Para divulgar información de la mejor manera es recomendable que el profesional de la nutriología se prepare en periodismo o divulgación de la ciencia. Mientras tanto, resultarán útiles los siguientes consejos, basados en la experiencia de la que esto suscribe:
Verificar el uso correcto del lenguaje en español, las reglas gramaticales y de ortografía.
Mejorar la dicción y asegurar un buen ritmo y volumen de voz.
Evitar muletillas y repetición de palabras.
En mensajes escritos iniciar con un título corto que despierte la curiosidad del lector.
Se puede hacer uso del estilo llamado “pirámide invertida”, que consiste básicamente en iniciar el mensaje por lo más importante, luego los detalles como los métodos y las técnicas usados para llegar a esa conclusión, y finalizar con algunas líneas que señalen algún detalle menos importante.
No abusar de analogías, metáforas ni anécdotas porque podría perderse el mensaje que se desea explicar.
Evitar el estilo de alarma o de regaño y respetar la duración y la extensión del mensaje, ya que el mejor discurso es el breve.
No exagerar en los movimientos corporales, por ejemplo, el de las manos, para no distraer al público.
Formar grupos de trabajo o contactos con expertos que faciliten la labor, aprovechando la diversidad de conocimientos y experiencias.
Reconocer sus talentos, dado que es posible que posea mejores habilidades en cierto medio de comunicación.
La información y los argumentos presentados evidencian las características generales de la divulgación de la ciencia, al igual que la necesidad y la relevancia de la incursión de los nutriólogos en dicha actividad, como una manera de hacer llegar mensajes cercanos a la cotidianeidad del público, que se enfoquen en conceptos asequibles basados en investigación rigurosa pero transmitidos en un lenguaje claro, sencillo y sin pretensiones enciclopédicas.
La divulgación de la nutriología no es educación nutricional, no se trata de formar a un público experto en el área, sino de dar a conocer un tema o nota que lo explique de manera amena y cercana, sin caer en sensacionalismos ni exageraciones.
Hasta ahora, muchos nutriólogos con presencia en medios tan utilizados como las redes sociales no tienen el impacto masivo de lograr cientos de miles o millones de seguidores, ¿será una señal de que deben revisar y mejorar su estilo de comunicar?
La divulgación de la nutriología debe ser como un buen platillo: contener los ingredientes informativos adecuados y en las cantidades correctas, prepararse con cuidado y presentarse de la manera más disfrutable. Divulgar nutriología exige un compromiso científico y social para conocer las necesidades de información de las personas y lograr orientarlas hacia una alimentación correcta o con el tema que cubra su necesidad.
1. Cantú-Martínez PC. La pertinencia de la difusión y divulgación tecnocientífica en México. CIENCIAUANL [Internet]. 2021 [citado 6 oct 2024]; 18(75). Disponible en:
https://cienciauanl.uanl.mx/?p=4761
2. Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, INCMNSZ. Dirección de Nutrición. Vida Saludable [Internet]. México. 2024 [citado 28 may 2025]. Disponible en: https://www.incmnsz.mx/opencms/contenido/vida-saludable/index.html
3. Sánchez-Mora AM. Guía para el divulgador atribulado I: Enseñanza y aprendizaje de la divulgación. El Muégano Divulgador. 2002; 17: 4-5.
4. Anaya R. Manual de periodismo científico. Navegando entre dos aguas. México: Editorial Pax; 2020.
5. Pérez-Tamayo R. La ética y la divulgación científica. Cuadernos de Nutrición. 2006; 29(6): 249-53.
6. Redacción Cuadernos de Nutrición. Dr. Héctor Bourges Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia 1991-1992. Cuadernos de Nutrición.1993; 16(2): 6-10.
7. de Régules S. Y sin embargo te mueve. Deleitar, conmover y persuadir con la ciencia. México: Editorial Grano de Sal; 2024.
8. Mediavilla D. Ramón Núñez, divulgador: “El que viva una vida basada solo en la racionalidad lo va a pasar muy mal”. El País [Internet]. 2025 may 16 [citado 28 may 2025]. Disponible en: https://elpais.com/ciencia/2025-05-17/ramon-nunez-divulgador-no-se-puede-utilizar-la-ciencia-como-argumento-infalible-para-justificar-politicas.html
9. Statista. Statista Research Department. Las redes sociales en México. Datos estadísticos [Internet]. [Citado 1 jun 2025]. Disponible en: https://es.statista.com/temas/7392/las-redes-sociales-en-mexico/
10. Redacción Ser Noticia. Influencers vs. Nutriólogos: la lucha por la educación alimentaria responsable. Ser Noticia [Internet]. 2018 ene 30 [Citado 1 jun 2025] Disponible en: https://sernoticia.com/index.php?pag=m_blog&gad=detalle_entrada&entry=5453
11. Abreu M. Nutrición: divulgación y evolución. Nutrium [Internet]. 2018 [citado 5 jun 2025]. Disponible en: https://nutrium.com/blog/es/nutricion-divulgacion-y-evolucion-por-juan-revenga/
12. Von-Polheim P, Cano-Orón L, Vengut-Climent E. Types of discourse disseminated by food influencers: Trends on Instagram in France, Germany, Italy, Spain, and the United Kingdome. Political polarization. 2023; 32(6). https://doi.org/10.3145/epi.2023.nov.18
13. Suárez-Lledo V, Álvarez-Galvez J. Prevalence of health misinformation on social media: Systematic review. J Med Internet Res. 2021; 23(1): e17187-e17188. doi: 10.2196/17187.
14. Funk C. Key findings about Americans’ confidence in science and their views on scientists’ role in society. Pew Research Center [Internet]. 2020 [Citado 8 jun 2025]. Disponible en: https://www.pewresearch.org/fact/tank/2020/02/12/key-findings-about-americans-confidence-in-science-and-their-views-on-scientists-role-in-society/
15. Santillán-Rivera MS, González-Martin AM. Influencers: ¿impactan en las conductas alimentarias de sus seguidores? CIENCIAUANL. 2024; 27(128). doi: https://doi.org/10.29105/cienciauanl27.128-5
16. Nutrinfo. Educación nutricional. Desinformación nutricional en TikTok: el impacto en los jóvenes [Internet]. 2024 nov 7 [citado 10 jun 2025]. Disponible en: https://www.nutrinfo.com/noticias-nutricion/desinformacion-nutricional-en-tiktok-el-impacto-en-los-jovenes–4936
17. Gobierno de México. Instituto Nacional de Antropología e Historia. INAH. Expertas analizan el impacto de los influencers en los hábitos alimenticios [Internet]. México. 2023 [Citado 17 Jun 2025]. Disponible: https://inah.gob.mx/boletines/expertas-analizan-el-impacto-de-los-influencers-en-los-habitos-alimenticios
18. Diekman C, Ryan CD, Oliver TL. Misinformation and Disinformation in Food Science and Nutrition: Impact on Practice. J Nutr. 2023; 153(1): 3-9. doi: 10.1016/j.tjnut.2022.10.001.
VOL. 16, NÚM. 3 • SEP-DIC 2025.
p. 1384-1387
Consultora independiente
CDMX, México
María Guadalupe Esquivel Flores.
Azcapotzalco, Ciudad de México, México.
Correo electrónico: gesquivel99@yahoo.com
enero 11, 2025.
abril 04, 2025.
Esquivel-Flores MG. Divulgación de la nutriología.
Rev REDNUTRICIÓN 2025; 16(3): 1384-1387.